• Skip to primary navigation
  • Skip to main content
  • Skip to footer

Codemotion Magazine

We code the future. Together

  • Discover
    • Events
    • Community
    • Partners
    • Become a partner
    • Hackathons
  • Magazine
    • DevOps
    • Carreras tech
    • Frontend
    • Inteligencia Artificial
    • Dev life
    • Desarrollo web
  • Talent
    • Discover Talent
    • Jobs
    • Manifiesto
  • Companies
  • For Business
    • EN
    • IT
    • ES
  • Sign in
ads

Arnaldo Morenajunio 30, 2026 9 min read

Cómo el Agentic Commerce cambiará para siempre el comercio electrónico

Inteligencia Artificial
agentic AI Commerce
facebooktwitterlinkedinreddit

La semana pasada, mi HP, después de cinco años de honorable servicio, decidió que había llegado el momento de abandonarme. Mientras disfrutaba de mi habitual zigzag por las calles de Roma, hizo una auténtica Anna Karénina de metal y, sin previo aviso, se lanzó bajo las ruedas del autobús 492, que, por cierto, pasa con una frecuencia desesperante.

Al volver a casa, empecé a mirar portátiles en las webs de los distintos fabricantes. Pero apenas cinco segundos después, todavía inmerso en la fase de negación, traicioné todos mis principios y le pregunté a ChatGPT:

Recommended article
julio 1, 2026

Inteligencia artificial y el futuro del ajedrez

Valentina Colantropo

Valentina Colantropo

Inteligencia Artificial

—¿Tú cuál comprarías?

En cuestión de segundos había analizado una treintena de modelos, comparado descuentos, plazos de entrega y, para rematar, me recomendó esperar cuatro meses a la llegada de las nuevas gamas, que prometen auténticas maravillas.

Como buen ligur de nacimiento, llevo la austeridad en el ADN. Cada vez que tengo que pulsar el botón de «Pagar ahora», sufro una especie de parálisis temporal.

Así que le hice una pregunta casi en broma a mi pequeña IA:

—¿Y no podrías comprarlo tú directamente?

La respuesta me dejó completamente frío:

—Hoy no. Pero probablemente dentro de seis meses sí podré.

Por un instante imaginé a un diminuto Fredric Brown partiéndose de risa delante de mí, en una escena digna de una película de David Lynch.

«I’m alright, Jack, keep your hands off my stack.»

Durante más de veinte años, el comercio electrónico ha girado en torno a una única gran pregunta: ¿cómo convencer a una persona de que compre?

Hemos diseñado sitios web cada vez más rápidos, aplicaciones móviles más intuitivas, motores de recomendación, sistemas de pago con un solo clic, campañas de SEO, publicidad personalizada y algoritmos capaces de ofrecernos exactamente lo que queríamos… e incluso lo que todavía no sabíamos que queríamos. Todo estaba construido alrededor de un protagonista muy concreto: el cliente humano.

Eso ocurría ayer, aunque hoy nos parezca que fue hace un siglo. La llegada de la IA lo ha cambiado todo, y muchos de los manuales sobre SEO ya solo sirven como posavasos.

El anuncio de la colaboración entre Visa y OpenAI representa el primer paso real hacia una nueva etapa de la economía digital: el Agentic Commerce, un modelo en el que ya no somos nosotros quienes realizamos materialmente las compras, sino un agente inteligente que actúa en nuestro nombre.

Puede parecer una simple evolución de ChatGPT. En realidad, es una revolución comparable al nacimiento del propio comercio electrónico.

De «Everything is a Tap In» a «Pobre de mí» hay solo un paso

Visa está trabajando para integrar su infraestructura de pagos dentro de los agentes de IA de OpenAI. Eso significa que un asistente inteligente ya no se limitará a recomendar qué televisor comprar o qué vuelo reservar, sino que podrá completar el último eslabón de la cadena: el pago.

Imaginemos que le pedimos:

«Organiza un fin de semana en Barcelona por menos de 700 euros.»

Hoy ChatGPT puede ayudarnos a comparar hoteles, vuelos y opiniones, pero sigue dejándonos a nosotros la tarea de completar la reserva, para desgracia de plataformas como Trivago, que ya están buscando cómo adaptarse a este nuevo escenario.

Mañana el flujo será muy distinto.

El agente de IA analizará nuestras preferencias, comparará cientos de ofertas en cuestión de segundos, comprobará la disponibilidad, verificará el presupuesto, utilizará una tarjeta previamente autorizada y completará automáticamente la compra… antes incluso de que tu pareja tenga tiempo de cambiar de opinión.

Nosotros solo tendremos que aprobar la operación. O, para determinados tipos de gasto, quizá ni siquiera eso: podremos delegar por completo la decisión. Con los riesgos que eso también implica.

Comercio electrónico frente al comercio de agentes

Si observamos la evolución de Internet durante los últimos treinta años, encontramos una trayectoria sorprendentemente lineal.

En los años noventa, Internet nos enseñó a buscar información. Era un gran escaparate global. Amazon daba sus primeros pasos y, como bromea Jeff Bezos en una conocida anécdota, parecía que algunos clientes enviaban el dinero metido dentro de un disquete para poder comprar.

A comienzos de los años 2000 aprendimos a comprar por Internet. Las tarjetas de crédito se popularizaron y, gracias a las tarjetas prepago, todo el mundo se convirtió de repente en un experto en eBay.

La llegada de los smartphones transformó cualquier momento del día en una oportunidad para comprar algo. Yo mismo tengo libros en mi Kindle que no le regalaría ni a mi peor enemigo.

Después llegaron los algoritmos de recomendación, capaces de predecir qué podría gustarnos o, peor aún, de decirnos qué comprar para parecernos a las personas que nos gustan.

La inteligencia artificial generativa ha añadido una pieza más al puzle: la capacidad de comprender el lenguaje natural y acompañarnos durante el proceso de compra, reduciendo prácticamente a cero el tiempo entre evaluar un producto y adquirirlo. Ya sabes: «Date prisa, solo queda una unidad».

El Agentic Commerce completa ese recorrido.

Ya no le pedimos a la inteligencia artificial que nos recomiende un producto: le delegamos directamente todo el proceso de decisión. Y el estrés de leer aquello de «es tu última oportunidad» pasa a nuestro gemelo digital, que, afortunadamente, no siente ansiedad por perder una oferta.

La diferencia es enorme.

Porque ya no cambia únicamente la interfaz con la que compramos. Cambia el verdadero protagonista de la decisión.

La interfaz de usuario se vuelve invisible

Para muchos desarrolladores, esta es probablemente la consecuencia más interesante.

Durante años hemos optimizado botones, menús, colores, embudos de conversión, animaciones y diseños responsive. Pero ¿qué ocurre si nuestro cliente nunca llega a ver la web?

Un agente de IA no se deja convencer por un diseño elegante, no le influye que un botón sea rojo o verde, no presta atención a los banners publicitarios y, desde luego, no hace clic en ventanas emergentes.

El agente conversa directamente con APIs, catálogos, sistemas de pago, motores de búsqueda y servicios logísticos. La interfaz gráfica pasa a un segundo plano y la verdadera interfaz se convierte en el propio software. Hoy puede ser un prompt; mañana, probablemente, una interfaz de voz, justo como Donald Norman ya anticipaba en los años noventa.

Justo ahora que empezaba a abandonar jQuery, quizá en los próximos años empecemos a hablar de AI-First API Design.

Las APIs se convierten en el nuevo punto de venta

Si los usuarios pasan a estar representados por agentes inteligentes, comprar dejará de significar navegar por una web y pasará a significar navegar por APIs.

Esas APIs tendrán que describir productos, disponibilidad, precios, plazos de entrega y métodos de pago de forma que una IA pueda interpretarlos sin ambigüedades.

Un agente será capaz de consultar automáticamente esos servicios, conocer las distintas variantes de un producto, comprobar si realmente está en stock, negociar posibles descuentos, completar la compra y hacer seguimiento del envío.

Y, por qué no, también verificar la política de devoluciones, solicitar la recogida al transportista, tramitar la devolución del producto y confirmar que el reembolso se ha realizado correctamente.

Puedes ir tranquilo al baño: tu agente se encargará de comprar todas las novedades de IKEA que puedas imaginar.

Para los desarrolladores, esto significa diseñar sistemas mucho más interoperables.

Estándares como OAuth, OpenID Connect, webhooks, APIs REST y GraphQL seguirán siendo aún más centrales. Y, al mismo tiempo, se irán extendiendo protocolos pensados específicamente para agentes de IA, como el Model Context Protocol (MCP), que permitirá a los LLMs comunicarse de forma natural con servicios externos.

No es difícil imaginar un futuro en el que cada e-commerce exponga un endpoint dedicado a agentes artificiales, igual que hoy expone APIs para aplicaciones móviles.

“Trust me, I’m a robot”

La pregunta entonces es: ¿cómo hago para convencer a un agente de que mi producto es la mejor opción?

Cambia por completo el concepto de visibilidad online. Las reseñas tendrán que ser verificables, las características técnicas estructuradas y la disponibilidad actualizada en tiempo real.

La calidad y la compatibilidad de los datos se convierten en algo fundamental, y nos podemos ir olvidando de los chistes sobre la segunda página de Google. Quizá esto también cambie algo para los proveedores de la administración pública y los open data: se abrirían escenarios que ni Spielberg se habría atrevido a escribir.

¡Y yo pagando!

¿Quién es responsable si un agente de IA compra el producto equivocado? ¿Cómo evitamos que un prompt malicioso o un workflow con errores convenza a un asistente de adquirir algo que no debería?

¿Cómo gestionamos fraudes, identidades digitales, límites de gasto y permisos? ¿Cómo evitamos que un sitio proporcione información engañosa a los agentes en lugar de a los humanos y acabe diciendo al mundo que te gastas cientos de euros en OnlyFans?

Están surgiendo nuevos riesgos, y la seguridad se convertirá en una pieza aún más crítica del desarrollo de software. Las plataformas deberán incorporar sistemas de autorización granular, trazabilidad completa (audit trails), observabilidad total y mecanismos de verificación de decisiones tomadas por agentes. Ya no bastará con saber “quién hizo un pago”, sino qué agente lo solicitó, con qué instrucciones, usando qué modelo, qué herramientas y qué permisos.

La verdadera competencia no será entre chatbots

Hoy el elefante en la habitación son las empresas detrás de los LLMs: Anthropic es demasiado potente, OpenAI sube los tokens, Gemini te encierra en su ecosistema y te dice cómo tienes que trabajar.

Pero el escenario es mucho más amplio, y la competencia real se desplaza hacia la infraestructura. ¿Quién ofrecerá las mejores herramientas para los agentes? ¿Quién proporcionará APIs más fiables? ¿Quién construirá ecosistemas realmente interoperables? ¿Quién logrará el mayor nivel de confianza entre usuarios, comerciantes e inteligencias artificiales?

Visa ha entendido algo clave.

Si en el futuro son los agentes los que compran, alguien tendrá que garantizar que el pago se realiza de forma segura. Y ahí es donde se jugará la partida. Será interesante ver cómo se posicionan Amazon y, en su escala, eBay. Bezos ya ha intentado durante años convertirse en una especie de banco, con resultados más bien discretos. Quizá ahora el momento vuelva a ser el adecuado.

Si Darwin estuviera vivo, estudiaría a los developers

Cada revolución tecnológica genera nuevas competencias: Internet creó a los desarrolladores web, los smartphones dieron lugar a los desarrolladores móviles, y el cloud hizo imprescindibles a DevOps y SRE.

El entorno cambia, y el developer evoluciona para sobrevivir… y prosperar.

El Agentic Commerce requerirá perfiles capaces de diseñar software pensando en agentes artificiales como nuevos usuarios del sistema. Esto significa conocer los LLM, entender cómo funcionan los AI Agents, diseñar APIs robustas, implementar protocolos de autenticación modernos, gestionar observabilidad, seguridad, orquestación y sistemas event-driven. No bastará con desarrollar aplicaciones.

Habrá que construir ecosistemas en los que humanos y agentes colaboren de forma continua.

Durante más de 30 años hemos diseñado software pensando en las personas. En los próximos veinte años tendremos que aprender a diseñar software que dialogue con otras inteligencias. Quizá el próximo cliente de tu plataforma nunca visite tu web. Simplemente comparará, negociará, pagará y pasará al siguiente pedido. Y esa es, quizá, la lección más importante del anuncio de Visa.

Bienvenidos a la era del Agentic Commerce.

Codemotion Collection Background
Top of the week
Seleccionados para ti

¿Te gustaría leer más artículos como este? Explora la colección Top of the week , con una selección personalizada y siempre actualizada de contenido nuevo.

Share on:facebooktwitterlinkedinreddit

Tags:IA

Arnaldo Morena
Un balón con cerebro: la ingeniería detrás del Trionda
Artículo anterior
Alerta de terremotos Android: cómo funciona y por qué importa
Próximo artículo

Footer

Discover

  • Events
  • Community
  • Partners
  • Become a partner
  • Hackathons

Magazine

  • Tech articles

Talent

  • Discover talent
  • Jobs

Companies

  • Discover companies

For Business

  • Codemotion for companies

About

  • About us
  • Become a contributor
  • Work with us
  • Contact us

Follow Us

© Copyright Codemotion srl Via Marsala, 29/H, 00185 Roma P.IVA 12392791005 | Privacy policy | Terms and conditions