España está entre los países con más políticas en favor de la diversidad y la igualdad, pero el terreno tecnológico sigue contando otra historia. Las brechas existen, se notan, y no desaparecen solo con buenas intenciones. Desde Codemotion, con la iniciativa Coding Wonder Women, seguimos dando voz a mujeres que están cambiando las reglas del juego desde dentro.
En esta nueva entrega hablamos con Almudena Barreiro Carrillo, científica de datos, consultora en inteligencia artificial y cofundadora de Data for Good Madrid, una comunidad que usa los datos para impulsar el impacto social. Su historia nos recuerda que la tecnología no solo puede transformar procesos, sino también sociedades enteras.
Ciencia de datos con propósito
Almudena se mueve entre modelos matemáticos y compromiso social. Desde hace ocho años trabaja en el ámbito de la ciencia de datos y la inteligencia artificial, un camino que empezó por curiosidad técnica y que pronto derivó en una preocupación profunda por los sesgos tecnológicos y la brecha digital.
“Muy pronto me empezó a preocupar la brecha digital y los sesgos tecnológicos, y por eso cofundé Data for Good Madrid”, explica.
Hoy trabaja como consultora y científica de datos en Next Digital, donde lidera proyectos de analítica predictiva, calidad del dato e inteligencia artificial responsable. Siempre con una idea en el centro: los datos solo tienen sentido si mejoran la vida de las personas.
“Lo que más me motiva es ver cómo los datos, bien usados, pueden ayudar a las personas. Eso es lo que me hace seguir en este campo.”
IA ética y accesible: el gran reto
Hablar con ella es hablar de responsabilidad tecnológica. El reto, insiste, no es solo innovar, sino hacerlo sin perder de vista a quién afecta esa innovación.
“El gran reto es construir una IA ética y accesible, que sea útil, explicable y comprensible para las personas.”
Le resulta especialmente gratificante cuando alguien que desconfiaba de la inteligencia artificial descubre su potencial como herramienta aliada. “Me gusta cuando mis compañeras y compañeros se dan cuenta del poder que tienen entre manos. La IA puede cambiar vidas, pero solo si se usa con conciencia.”
La creatividad como antídoto
Mantener la motivación en un campo tan exigente no siempre es fácil. Para Almudena, la clave está en mantener viva la curiosidad y el componente lúdico.
“Busco siempre el lado creativo. Programar ya exige creatividad, pero también me gusta preparar charlas divertidas y participar en entornos no técnicos, donde los datos tienen un potencial enorme.”
Esa combinación de rigor y creatividad la ha llevado también a la divulgación: colabora en Sesgo404, una sección del canal Sirviendo Código en YouTube, donde analiza las implicaciones éticas y sociales de la IA para acercar estos temas a más personas.
Sesgos, silencio y conciencia
Cuando habla de discriminación de género, no recurre a eufemismos.
“Sí. Y sinceramente, aún es una asignatura pendiente para mí. Cuando me enfrento a situaciones machistas, a veces me quedo paralizada y en silencio, y después aparece la culpa por no haber contestado.”
No lo plantea como algo individual, sino estructural. Falta conversación, falta conciencia, y sobre todo falta incomodidad en los espacios donde más falta hace.
“Hace falta más conciencia y hablar del tema con claridad, especialmente entre los líderes hombres.”
El cambio, defiende, no puede quedarse en discursos. Tiene que traducirse en estructuras: liderazgo diverso, evaluación justa, canales de denuncia reales y entornos donde no siempre se premie el mismo tipo de liderazgo.
“En muchas empresas se sigue premiando el estilo ‘duro’ y se infravaloran los liderazgos basados en la colaboración y el cuidado del equipo, que son los que generan resultados sostenibles.”
Cuando la tecnología deja a gente fuera
Si hay algo que no hace es quedarse quieta. Cuando no está trabajando con modelos de IA o datos, está hablando de lo que implican.
Este año subió al escenario de Codemotion Madrid 2026 para poner el foco en un tema que rara vez aparece en los titulares: la brecha digital. Mientras el discurso dominante gira en torno al futuro de la inteligencia artificial, ella prefirió hacer una pregunta más incómoda: qué pasa con quienes no pueden seguir ese ritmo.
La idea que defendió fue clara: la tecnología no debería medirse solo por lo que es capaz de hacer, sino por a quién es capaz de ayudar.
Te dejamos la charla:
La importancia de las comunidades
Además de su trabajo técnico, Almudena es una firme defensora de la comunidad como motor de cambio. Desde Data for Good Madrid, impulsa proyectos con impacto social y redes de colaboración.
“Las comunidades aceleran el aprendizaje y abren oportunidades: mentoría, ofertas, feedback real. Pero sobre todo, te dan apoyo emocional y te recuerdan que no estás sola.”
Para ella, formar parte de espacios así no es un extra, sino una ventaja decisiva. Nadie crece en esto completamente en solitario.
A las mujeres que aún sienten inseguridad al acercarse a comunidades tecnológicas les deja un mensaje sencill:
“Que se animen a dar ese primer paso; basta con probar para descubrir que las comunidades son lugares seguros, acogedores y abiertos a todas.”
Tendencias que marcan el futuro
A pesar de ser una firme defensora de la ética en la IA, Almudena no deja de lado su curiosidad por la parte técnica.
“Soy bastante clásica, supongo que por mi base de matemáticas puras, pero me apasionan las series temporales y todo lo que tiene que ver con legislación y auditoría de la IA.”
La regulación, cree, será una de las grandes claves de los próximos años. Sin ella, el avance técnico corre el riesgo de ir más rápido que su capacidad de ser comprendido o controlado.
Obstáculos y cambios necesarios
Al hablar sobre los principales obstáculos para las mujeres en tecnología, Almudena no duda: “El sector sigue siendo, en general, un entorno hostil para las mujeres y no especialmente atractivo; mantiene una imagen poco moderna, muy asociada a lo ‘friki’.”
En consultoría, señala, “cuesta que te vean como jefa y te respeten sin adoptar un rol más típicamente masculino”. Por eso insiste en la necesidad de referentes visibles y diversidad en los puestos de liderazgo.
“Necesitamos cambiar esa realidad y visibilizarla. Cuantos más modelos diversos haya, más niñas podrán imaginarse en estos roles.”
Un mensaje para las futuras tecnólogas
“Habla con otras mujeres y únete a comunidades. Cuida tu bienestar: pon límites, identifica las red flags —como los chistes ‘inocentes’ o la falta de mujeres en liderazgo— y recuerda que el síndrome del impostor no es incapacidad.”
Su consejo final resume toda su filosofía:
“Necesitamos estar en este espacio, no por cuota, sino porque si no lo ocupamos nos espera un futuro lleno de sesgos.”
Conclusión
La historia de Almudena Barreiro es la de una profesional que une datos, ética y propósito. Su trabajo demuestra que la inteligencia artificial no solo debe ser eficiente, sino también justa, comprensible y humana. Desde Data for Good Madrid hasta su labor como divulgadora, su mensaje es claro: la tecnología tiene sentido cuando mejora vidas y cuando abre puertas, no cuando las cierra.
En sus palabras y su ejemplo, resuena la esencia de Coding Wonder Women: inspirar, conectar y recordar que sí, hay lugar para todas en tecnología.

