Durante años, muchas de las grandes revoluciones tecnológicas han tenido un protagonista visible: la inteligencia artificial, las aplicaciones, la nube o los dispositivos inteligentes. Pero detrás de todas ellas existe una capa fundamental que permite que sucedan: la conectividad.
Las redes son la infraestructura silenciosa sobre la que se construye la transformación digital. Cuando funcionan, pasan desapercibidas. Cuando fallan, recordamos hasta qué punto dependemos de ellas.
Desde Codemotion, con la iniciativa Coding Wonder Women, seguimos dando voz a mujeres que están impulsando el cambio tecnológico desde distintos ámbitos. Profesionales que no solo trabajan con las tecnologías del presente, sino que ayudan a construir las bases del futuro.
En esta nueva entrega hablamos con Laura Guijarro, líder de la unidad de negocio de IoT en España dentro del área tecnológica de Network & Edge en Kyndryl. Su trabajo se centra en ayudar a grandes organizaciones a aterrizar casos de uso reales de IoT, edge y conectividad, convirtiendo nuevas tecnologías en soluciones capaces de generar impacto en el negocio.
Su trayectoria refleja una idea clave: la innovación no empieza únicamente con las tecnologías más visibles, sino con unos buenos cimientos que permitan que todo lo demás funcione.
De las redes al IoT: cuando conectar sistemas significa conectar el mundo
Laura comenzó su carrera profesional en el ámbito de las redes, un terreno que le permitió entender algo que sigue siendo fundamental en su forma de trabajar: la conectividad es la base sobre la que se construye cualquier solución tecnológica.
Con el tiempo, su curiosidad por las nuevas posibilidades que ofrecían los sensores, los dispositivos conectados y las nuevas fuentes de información la llevó hacia el mundo del IoT y el edge.
“Me fascinaba pensar cómo los sensores, los dispositivos conectados y las nuevas fuentes de información podían ayudarnos a entender mejor lo que ocurre en el mundo físico y transformar procesos de negocio.”
Para ella, IoT no consiste únicamente en conectar objetos, sino en convertir los datos generados por esos objetos en información útil para tomar mejores decisiones.
“No se trata solo de conectar cosas, sino de convertir datos en información útil que ayude a las empresas a tomar mejores decisiones y crear nuevos servicios.”
Traducir problemas de negocio en soluciones tecnológicas
Cuando tiene que explicar su trabajo a alguien que no pertenece al mundo tecnológico, Laura evita los términos complejos y utiliza una definición sencilla:
“Soy una especie de traductora entre los problemas de negocio y la tecnología.”
Su papel consiste en entender qué necesita un cliente, qué quiere mejorar o qué nuevos servicios quiere crear, y encontrar la forma adecuada de aplicar la tecnología para conseguirlo.
Porque para ella la tecnología nunca debe ser el objetivo final.
“La tecnología es la herramienta, pero lo realmente importante es el valor que aporta a las personas y al negocio.”
Esa conexión entre innovación y utilidad práctica es precisamente una de las partes que más disfruta de su trabajo.
“Me gusta acompañar a los clientes desde una idea inicial hasta verla convertida en una solución real que genera resultados.”
La red: la tecnología invisible que hace posible todo lo demás
Uno de los grandes retos que Laura identifica en su día a día es cambiar la percepción que existe alrededor de las redes.
Mientras tecnologías como la inteligencia artificial o la nube ocupan gran parte de la conversación, la conectividad suele permanecer en segundo plano.
“Quiero que pasen de ver la red no como algo invisible o puramente técnico a un habilitador de negocio y de innovación.”
Porque, aunque no siempre sea visible, la red está detrás de prácticamente todo.
“Sin una conectividad sólida no hay cloud, no hay IA y no hay nada que funcione.”
Para Laura, el reto consiste en conseguir que las organizaciones entiendan que la infraestructura no es simplemente una capa técnica, sino la base que permite que las nuevas tecnologías puedan generar valor.
Del mundo conectado al mundo inteligente
La llegada del IoT y el edge ha cambiado profundamente la forma en la que entendemos las redes.
Antes, las conexiones estaban principalmente orientadas a personas, aplicaciones y centros de datos. Hoy hablamos de sensores, máquinas, vehículos y dispositivos capaces de generar información continuamente.
“Hemos pasado de conectar sistemas a conectar el mundo físico con el mundo digital.”
Además, el edge ha introducido un cambio importante: ya no siempre es necesario enviar todos los datos a la nube para procesarlos.
Acercar la capacidad de análisis al lugar donde se generan esos datos permite reaccionar más rápido y habilitar nuevos escenarios.
Pero, pese a esta evolución, Laura recuerda que los fundamentos siguen siendo los mismos:
“La conectividad tiene que ser fiable, segura y, sobre todo, estar siempre disponible.”
Tecnología con propósito: empezar por el problema, no por la herramienta
Cuando llega a un cliente para analizar una estrategia de IoT, Laura no empieza preguntando qué sensores o plataformas utilizan.
La primera pregunta es otra:
“¿Qué decisión quieren tomar mejor o qué proceso quieren mejorar gracias a los datos?”
Para ella, uno de los errores habituales es comenzar por la tecnología antes de definir claramente qué necesidad se quiere resolver.
Una buena estrategia de IoT requiere alinear tres elementos: capturar la información adecuada, transportarla de forma segura y convertirla en conocimiento útil.
Cuando esos elementos encajan, la tecnología deja de ser una promesa y se convierte en una herramienta de transformación.
IA, automatización y una nueva forma de trabajar con la infraestructura
La inteligencia artificial también está llegando al mundo de las redes y la gestión de infraestructuras.
Laura ya está viendo casos reales donde la IA ayuda a anticipar problemas, detectar anomalías y acelerar la resolución de incidencias.
“Estamos pasando de una IA que ayuda a entender lo que ha ocurrido a una IA que ayuda a decidir qué hacer a continuación.”
En los próximos años, considera que la automatización cambiará especialmente la forma de operar las infraestructuras.
Las herramientas están evolucionando hacia modelos donde los profesionales podrán interactuar con sistemas complejos utilizando lenguaje natural.
“Estamos pasando de gestionar infraestructuras mediante configuraciones manuales y comandos técnicos a interactuar con ellas utilizando lenguaje natural.”
Pero la transformación más difícil no será tecnológica, sino humana.
“La tecnología siempre corre más rápido que nosotros.”
Para Laura, adoptar una nueva herramienta requiere tiempo: primero llega la curiosidad, después el aprendizaje y finalmente el cambio real en la forma de trabajar.
La habilidad que no esperaba que fuera tan importante
A lo largo de su carrera, Laura descubrió que el conocimiento técnico no era suficiente.
Aunque la formación tecnológica sigue siendo fundamental, una de las habilidades que más ha marcado su evolución profesional ha sido la comunicación.
“No basta con tener una buena solución; también hay que saber comunicarla de forma que quien tienes delante la entienda y vea su valor.”
Su trabajo implica conectar perfiles muy diferentes: ingenieros, responsables de negocio, clientes y equipos técnicos.
Por eso aprender a escuchar, adaptar el mensaje y entender las necesidades de cada persona se ha convertido en una herramienta clave.
Liderar para que haya más mujeres en tecnología
Además de su papel profesional, Laura lidera Women at Kyndryl en Iberia, una iniciativa que nace de una motivación muy personal:
“Lo que me motivó fue algo muy sencillo: quería tener más compañeras.”
Después de años trabajando en áreas donde la presencia femenina sigue siendo menor, considera fundamental crear referentes visibles.
No porque las mujeres necesiten demostrar que pueden formar parte del sector, sino porque muchas veces necesitan verse reflejadas para imaginar ese camino como una opción real.
“Cuantos más referentes visibles tengamos, más fácil será que otras personas se planteen este camino profesional como una opción real para ellas.”
Más referentes, menos estereotipos
Para Laura, el principal reto no está en la capacidad de las mujeres para desarrollar carreras técnicas, sino en la falta de visibilidad.
“No es tanto una cuestión de capacidad, sino de pensar que quizá ese mundo no va con ellas o que no van a encajar.”
Por eso cree que mostrar historias reales de mujeres trabajando en tecnología es una de las herramientas más poderosas para cambiar percepciones.
También defiende que la diversidad no debe entenderse únicamente desde el género.
“Los mejores equipos en los que he trabajado no eran aquellos donde todos pensaban igual, sino aquellos donde existían puntos de vista distintos.”
La innovación necesita diferentes experiencias, formas de pensar y maneras de abordar los problemas.
Un consejo para quienes empiezan en tecnología
A quienes están dando sus primeros pasos en redes, IoT o cualquier área tecnológica, Laura les deja un mensaje basado en la curiosidad:
“No te preocupes por no tener todas las respuestas. De hecho, creo que casi nadie las tiene al principio. Yo solo he tenido claro lo que no quería, y de ahí he ido explorando”
Su recomendación es explorar, probar, aprender de otras personas y no obsesionarse con tener definido todo el camino desde el principio.
“La carrera profesional es un viaje largo.”
Porque en tecnología siempre habrá algo nuevo que aprender y nuevas oportunidades para evolucionar.
El futuro: tecnologías que todavía no imaginamos
Lo que más ilusión le genera a Laura del futuro del sector es precisamente su capacidad para seguir transformando nuestra forma de vivir y trabajar.
En pocos años, tecnologías que parecían lejanas se han integrado en nuestra rutina: inteligencia artificial, colaboración digital, automatización o nuevas formas de trabajar.
“Estamos en un sector que no solo evoluciona técnicamente, sino que transforma comportamientos, hábitos y formas de colaborar.”
Y esa es, precisamente, una de las razones por las que sigue disfrutando de este campo:
“Me ilusiona formar parte de ese cambio, seguir aprendiendo y poder contribuir a que esas tecnologías se conviertan en soluciones reales que ayuden a las personas y a las empresas a trabajar mejor.”
Conclusión
La historia de Laura Guijarro representa una parte esencial de la transformación tecnológica: la de quienes construyen las bases invisibles que permiten que la innovación suceda.
Desde las redes tradicionales hasta el IoT, el edge y la automatización inteligente, su trayectoria demuestra que la tecnología no consiste únicamente en adoptar nuevas herramientas, sino en entender qué problemas queremos resolver y cómo podemos generar valor con ellas.
Su mensaje conecta con la esencia de Coding Wonder Women: abrir caminos, visibilizar referentes y recordar que el futuro de la tecnología necesita todas las perspectivas posibles.

