Marion Belisario llegó a España con una maleta y una carrera que, en teoría, no tenía nada que ver con la tecnología: Comunicación Social. “Pero siempre tuve obsesión por entender cómo funcionan las cosas, cómo se toman decisiones y cómo se construyen experiencias que realmente conectan con las personas”, confiesa. Esa curiosidad fue lo que la llevó a sumergirse en el mundo del producto digital y la transformación tecnológica, liderando proyectos que combinan negocio, experiencia de usuario y software real, no presentaciones bonitas de PowerPoint.
De la curiosidad a la acción
Aunque no empezó como desarrolladora, Marion ha trabajado mano a mano con equipos de frontend, backend, QA, UX y data. Su enfoque no es técnico por técnica: “Lo que más me parece gratificante del desarrollo es ver cómo una idea se convierte en algo real: una funcionalidad que resuelve un problema, mejora una experiencia y aporta valor”. Pero ojo, que no todo es glamour: “Los desafíos que veo con más frecuencia no son solo técnicos, sino de contexto: prioridades que cambian rápido, dependencias entre equipos y la presión por entregar sin el tiempo suficiente para hacerlo bien”.
El lado humano del tech
Marion insiste en que la tecnología no es solo “picar código”. “Es estrategia, criterio, colaboración y personas. Liderar es avanzar con claridad, sin perder lo humano por el camino”. Esa filosofía guía su trabajo como mentora y coach, ayudando a profesionales a fortalecer su liderazgo, comunicar su valor y encontrar su espacio en tech.
No todo ha sido un paseo por el arcoíris tecnológico. Si bien Marion no ha experimentado discriminación directa, reconoce que las dinámicas de género siguen ahí: interrupciones en reuniones, doble estándar, falta de reconocimiento. “No hace falta que te pase a ti para reconocer que sigue siendo una realidad en la industria”, apunta. Su respuesta a esto es práctica: procesos transparentes, entrevistas estructuradas, bandas salariales claras y sponsorship real. O, en otras palabras: “más mujeres en roles de decisión y cultura de respeto, no simbólica”.
Tecnologías que emocionan
Cuando hablamos de tendencias, Marion se ilumina con la IA aplicada al desarrollo y al producto: copilots, automatización inteligente y asistentes reales. También sigue muy de cerca la gobernanza de IA y la confianza digital: ética, seguridad, trazabilidad. “Me fascina construir productos data-driven, donde las decisiones no sean solo opiniones, sino señales reales del usuario”.
Su dieta de conocimiento incluye podcasts, newsletters y libros, desde Lenny’s Newsletter hasta Inspired de Marty Cagan y Radical Candor de Kim Scott. Incluso recomienda un manual de liderazgo para directivas reales sin filtros ni tacones de porcelana: “Supervivencias de una jefaza”, porque, según ella, “el humor ayuda a digerir la locura del día a día en tech”.
Obstáculos y desafíos de género
El sector tech sigue siendo un entorno hostil para muchas mujeres: falta de referentes, síndrome del impostor, culturas poco inclusivas y barreras para liderar. Marion lo dice claro: “Nadie crece en tecnología solo por saber más. Crece por tener acceso: a conversaciones, oportunidades, referentes y espacios donde aprender sin miedo”.
Las comunidades tech son su aliado clave. Entre ellas, Latinas in Tech, Women in Tech Spain o Technovation Girls. “Aceleran el aprendizaje, te dan apoyo emocional y accountability, y crean referentes que rompen sesgos. En comunidad compartes recursos, problemas y buenas prácticas; sola tardas más y es más fácil quedarse fuera”.
Su consejo para quien quiera dar el primer paso: “Entra como observadora, preséntate con una frase simple y haz una pregunta, aunque te parezca básica. Tu valor no está en saberlo todo: está en tu curiosidad, constancia y presencia”.
Liderazgo y sororidad
Marion no tiene un solo referente, pero sí mujeres que le han marcado por combinar excelencia y humanidad. De ellas aprendió: “No se trata solo de saber, sino de sostener criterio, comunicar con seguridad y construir influencia con resultados, sin perder tu esencia”.
Además de liderar producto, Marion busca que la inclusión no sea solo un check de marketing. Las políticas que defiende incluyen tolerancia cero a microagresiones, formación en liderazgo inclusivo, flexibilidad y evaluación por impacto, no por horas visibles.
Reflexión final
Cuando le preguntamos dónde se ve en diez años, Marion responde con la misma claridad que aplica al trabajo diario: “Motivada, construyendo productos con sentido y aprendiendo en el camino”. Y añade con una sonrisa que funciona mucho aterrizar el problema real, priorizar por impacto y acompañar al equipo para que avance sin quemarse.
En el fondo, su mensaje es claro y directo: hay espacio para todos y todas en tech, siempre que se combine estrategia, curiosidad y comunidad. “No esperes a sentirte lista al 100%. Tu lugar también está aquí, y sí, también puedes reírte mientras lo conquistas”.
Y para todas las mujeres que quieren dar un paso más allá, Codemotion deja un consejo: “Únete a Coding Wonder Women, conecta, aprende, comparte y construye oportunidades. Es un espacio para ti, donde tu voz importa y tu talento puede crecer con otros y otras que piensan igual.”
Gracias infinitas a Marion Belisario por abrirnos su visión, su experiencia y su humor. Que sirva de inspiración para que cada vez más mujeres se atrevan a entrar y transformar el mundo tech.




