Ángel Luis Nieto Ruiz lleva más de una década moviéndose entre el desarrollo web, el emprendimiento y la dirección técnica. Ha trabajado en múltiples empresas y proyectos propios, fue CTO durante una etapa en Beruby.com, y hoy afronta un reto más sólido en Portalferry, donde combina experiencia acumulada con una visión muy práctica del desarrollo de producto.
Su forma de ver la tecnología no es teórica. Es directa, casi artesanal: lo importante no es lo que la tecnología promete, sino lo que realmente se entrega.
El nuevo reto del CTO: convivir con la IA sin perder el control
Cuando se le pregunta por la evolución del rol de CTO en los próximos años, su respuesta va directa al centro del problema actual:
“El mayor desafío va a ser saber integrar correctamente el código generado por IA. Ya estamos viendo muchos ejemplos de cómo no debe hacerse”.
No lo plantea como una amenaza abstracta, sino como algo muy concreto que ya está ocurriendo en equipos de desarrollo. La IA acelera la producción de código, pero eso no garantiza que el resultado sea bueno.
Menos tecnología, más personas
Si hay un mensaje que repite con claridad es que el salto a CTO no tiene que ver solo con dominar más tecnología.
“Hay que dejar de centrarse tanto en la tecnología y pensar más en las personas del equipo. La tecnología es una herramienta que facilita el trabajo, pero son las personas quienes aportan el conocimiento, la creatividad, la capacidad de adaptación y la toma de decisiones. Un equipo motivado, bien coordinado y con oportunidades para desarrollarse obtiene mejores resultados que cualquier herramienta por sí sola. Por eso, además de invertir en soluciones tecnológicas, es fundamental dedicar tiempo a escuchar al equipo, fomentar la colaboración, desarrollar sus competencias y crear un entorno de confianza en el que cada persona pueda aportar su máximo potencial. Las tecnologias vienen y van, pero el talento permanece.”.
En su visión, el CTO no es el que más sabe de todo, sino el que mejor consigue que un equipo funcione. La tecnología cambia, pero la dinámica humana se mantiene como el verdadero núcleo del trabajo.
La deuda técnica: el problema que no desaparece
Pocas cosas le preocupan tanto como la deuda técnica. La describe con una imagen muy clara:
“La deuda tecnológica es un monstruo que se tiende a ignorar, y eso solo lo hace más grande. Cada mejora aplazada y cada solución provisional incrementan su impacto, haciendo que el coste de mantener y evolucionar los sistemas sea cada vez mayor. Gestionarla de forma proactiva no es un lujo, sino una inversión necesaria para preservar la capacidad de innovación, reducir riesgos y evitar que el pasado condicione el futuro.”.
No es un problema inmediato, y precisamente por eso es peligroso. No siempre se ve en el día a día, pero aparece cuando el producto empieza a ralentizarse sin explicación evidente.
En su equipo, intentan mantenerlo bajo control con una regla simple: en cada sprint siempre hay al menos una tarea dedicada a reducir deuda técnica. No es opcional, es parte del trabajo.
IA, velocidad… y el riesgo de construir mal más rápido
La llegada de la IA al desarrollo ha cambiado el ritmo, pero también ha añadido un nuevo tipo de riesgo: construir más rápido lo que quizá no debería construirse así.
“Mejor no adoptar la IA si no se va a hacer bien. Incorporarla únicamente por seguir una tendencia puede traducirse en proyectos costosos, expectativas incumplidas y pérdida de confianza. El verdadero valor de la IA no está en utilizarla, sino en integrarla, con un propósito claro, una buena gestión de los datos y personas preparadas para aprovechar su potencial. La diferencia entre el éxito y el fracaso no la marca la tecnología, sino la calidad de su implementación.”, resume cuando se le pregunta por el dilema entre adoptar IA demasiado pronto o quedarse atrás.
En su caso, el enfoque es prudente. Más revisión, más QA y más control para evitar que la velocidad se convierta en desorden técnico.
Equipos pequeños, impacto real
En su día a día, la IA no ha cambiado radicalmente la gestión del equipo, en parte porque se trata de una organización pequeña. Pero sí percibe que el impacto sería mucho mayor en estructuras más grandes, donde la coordinación y la escala amplifican tanto los beneficios como los riesgos.
Aun así, lo tiene claro: la IA no sustituye la parte más importante del liderazgo técnico.
“La gestión humana del equipo es esencial. Eso no te lo puede dar ninguna IA. Las herramientas pueden mejorar la productividad, pero no pueden construir confianza, fomentar el compromiso ni desarrollar el talento. Los mejores equipos no se crean con algoritmos, sino con líderes capaces de escuchar, comunicar, motivar y hacer que las personas trabajen juntas hacia un objetivo común. La IA es un apoyo; el liderazgo humano sigue siendo insustituible.”.
Experimentar sin romper lo que funciona
Su filosofía con la innovación es bastante pragmática. No se trata de experimentar por moda, sino de hacerlo con control.
“Los experimentos, en casa y con gaseosa. Cualquier iniciativa innovadora debería comenzar con un alcance reducido, objetivos claros y criterios de éxito definidos. Experimentar de forma controlada permite aprender rápido, corregir el rumbo cuando sea necesario y minimizar el impacto de posibles errores. Escalar solo aquello que ha demostrado aportar valor es una forma mucho más eficaz de innovar que apostar todo desde el principio.”.
La IA, dice, solo tiene sentido si aporta valor real. Si introduce ruido o rompe lo que ya funciona, simplemente no compensa.
Mirando atrás: empezar antes
Cuando se le pregunta qué haría distinto con la adopción de IA, su respuesta es breve:
“Habría empezado antes”.
Una conclusión clara
Más allá de la tecnología concreta, su visión deja una idea bastante definida: el futuro del desarrollo no depende solo de cuánto código se pueda generar, sino de cómo se integra, cómo se controla y cómo se alinea con el negocio.
Y en ese equilibrio entre velocidad y control, entre IA y criterio humano, es donde Ángel ve realmente el trabajo del CTO.
Gracias, Ángel, por tu tiempo y tu visión para esta entrevista.

