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Natalia de Pablo Garciaoctubre 13, 2026 9 min read

No hace falta tener el perfil típico para trabajar en tecnología: la historia de Michella Warren

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Cuando pensamos en alguien que trabaja desarrollando software, seguramente nos viene a la cabeza un perfil bastante concreto. Alguien que empezó a programar pronto, estudió informática y lleva años moviéndose entre código, frameworks y terminales.

Pero no todo el mundo llega a la tecnología por ese camino.

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Natalia de Pablo Garcia

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Michella Warren tiene una base técnica y estadística, y una formación en investigación y sociología. Hoy trabaja en producto, datos e investigación, desarrolla sus propios proyectos, participa en hackatones y se mueve cada vez más en el mundo del desarrollo de software y la inteligencia artificial.

Desde Codemotion, con Coding Wonder Women, seguimos dando voz a mujeres que están construyendo su propio camino en tecnología. Y la historia de Michella es un buen ejemplo de que no hace falta encajar en un perfil concreto para tener algo que aportar.

Una forma de trabajar que parte de las preguntas

Michella lleva mucho tiempo acostumbrada a hacerse preguntas y a trabajar con datos.

Su formación está muy ligada a la estadística y los métodos de investigación y, durante su máster en Demografía y Sociología en la Universitat Pompeu Fabra, tuvo que montar un estudio de campo desde cero: plantear una pregunta, recoger datos, analizarlos y sacar conclusiones.

Ese proceso sigue muy presente en su forma de trabajar.

“Esa forma de trabajar, ir de un problema real a una solución con datos, es la que llevo al desarrollo de software.”

Ahora está programando RESET, una aplicación nativa para iOS con Swift, SwiftUI, SwiftData y HealthKit. Y cuando participa en un hackatón, tampoco se queda en un único papel.

En el MWC 2026 lideró el concepto y el producto de SimShield, una herramienta antifraude para pagos. En otro hackatón en Barcelona fue desarrolladora front-end de Chick, una herramienta de go-to-market con IA. Y en el AI Summit se puso el sombrero de product owner para trabajar en ResponsAra, un proyecto de IA pensado para responder ante situaciones de emergencia.

También tiene publicado en GitHub un modelo para evaluar la fiabilidad de los LLM y mantiene su propio portfolio web.

Vamos, que si hay algo que define su perfil es precisamente que cuesta meterlo en una sola casilla.

Lo mejor: ver que algo que estaba en tu cabeza funciona

Hay una parte del desarrollo que a Michella le gusta especialmente: empezar con un problema y acabar viendo algo que realmente funciona.

“Lo que más me gratifica es recorrer todo el camino, desde entender bien el problema hasta ver funcionando algo que ayuda a alguien.”

Por eso disfruta tanto de los hackatones. En un fin de semana puedes empezar prácticamente de cero y terminar con un prototipo que enseñar.

Y además está ese momento en el que producto, diseño y código dejan de ser tres cosas separadas.

“Me encanta el punto en el que producto, diseño y código se juntan.”

Claro que moverse entre varios mundos también tiene su parte complicada. A veces toca ser product owner, otras diseñadora y otras desarrolladora. Y cada vez hay que cambiar un poco el chip para entenderse con personas con perfiles muy distintos.

Pero también es precisamente eso lo que hace que cada proyecto sea diferente.

Si el problema importa, mucho mejor

Hay una cosa que se repite bastante en los proyectos que elige Michella: le interesa que la tecnología sirva para algo.

Los hackatones que más disfruta son los que tienen que ver con salud, medioambiente o problemas sociales. Proyectos en los que no se trata simplemente de hacer algo técnicamente interesante, sino de intentar resolver una situación que existe de verdad.

“Equipos pequeños, un reto real y poco tiempo, donde cada persona aporta desde lo suyo y yo aprendo muchísimo de las demás.”

También desarrolla RESET por su cuenta. Ahí tiene otra forma de aprender: decidir qué quiere construir, investigar cómo hacerlo y enfrentarse a todos los problemas que aparecen por el camino.

Porque sí, aprender tecnología también puede ser simplemente ponerse manos a la obra y ver qué pasa.

Cuando eres una de las pocas mujeres de la sala

No todo ha sido tan fácil.

Michella cuenta que desde pequeña vivió situaciones de discriminación por su aspecto, su forma de pensar y su herencia cultural. Y con los años se encontró con algo parecido también en el ámbito profesional.

“Más de una vez me he sentido menospreciada o tratada con condescendencia por personas a las que les costaba aceptar que yo supiera algo que ellas no.”

En un evento, algunas personas de otros proyectos, que nunca habían visto su trabajo, hicieron comentarios condescendientes sobre su presencia allí, cuando ella trabajaba directamente con quienes organizaban el evento. Alguien llegó a preguntarle cómo se había «colado».

Michella respondió con calma que su sitio estaba precisamente ahí.

Lo que más le llama la atención no es tanto el comentario en sí, sino lo a menudo que situaciones así se pasan por alto, como si no fueran una falta de respeto.

Alguna vez, además, su perfil híbrido ha hecho que tenga que demostrar que sabe de lo que está hablando.

Pero no cree que haya que entrar en esa dinámica de competir todo el rato.

“Todos tenemos algo que aportar, y yo estoy aquí porque me apasiona, igual que cualquier otra persona.”

Cuando se encuentra en una sala donde es una de las pocas mujeres, intenta volver a lo básico: centrarse en lo que sabe, hacer su trabajo y apoyarse en el equipo.

“No puedo controlar cómo me ven, pero sí cómo respondo y lo que aporto.”

Que haya más mujeres en la sala, pero también más mujeres que quieran entrar

Para Michella, el problema empieza bastante antes de conseguir un trabajo en tecnología.

Si de pequeña no ves a mujeres haciendo cosas que te interesan, es más difícil imaginar que tú también puedes hacerlo.

“Si no ves a mujeres haciendo lo que te gusta, cuesta imaginarte ahí.”

Y luego está todo lo demás: los estereotipos, la presión por encajar, las situaciones de condescendencia y esa sensación de ser «la única» que muchas mujeres conocen demasiado bien.

Por eso cree que hacen falta más referentes, pero también espacios donde las mujeres puedan entrar, probar, preguntar y equivocarse sin sentir que tienen que demostrar algo desde el minuto uno.

La igualdad no puede quedarse en un documento

Hablar de diversidad es fácil. Hacer que se note en el día a día ya es otra historia.

Para Michella, uno de los grandes problemas es que muchas políticas de diversidad se quedan en el papel.

“Es fácil publicar un compromiso, pero cuesta mucho más que llegue a las decisiones del día a día: quién se contrata, quién promociona, a quién se escucha en una reunión.”

Para evitarlo, cree que hay que empezar por cosas bastante concretas.

Por ejemplo, que los criterios para promocionar estén claros y que todo el mundo sepa qué se valora. Revisar quién asciende y quién no. Y tener canales donde se puedan contar situaciones de discriminación o condescendencia y saber que alguien va a hacer algo al respecto.

“Cuando esas tres cosas funcionan, la igualdad deja de depender de la buena voluntad de cada persona y pasa a estar en cómo se organiza el equipo.”

Porque tener una política de diversidad muy bonita en una web sirve de poco si luego, cuando llega una reunión, siempre se escucha a las mismas personas.

La IA está muy bien, pero primero habrá que poder fiarse de ella

Como era de esperar, la inteligencia artificial ocupa bastante espacio entre las tecnologías que más le interesan.

Sobre todo los agentes, la conexión de los modelos con datos y herramientas reales —por ejemplo, mediante MCP— y todo lo relacionado con la fiabilidad de los LLM.

De hecho, ha creado y publicado un modelo para evaluar precisamente eso.

“Creo que no basta con que la IA impresione, también tiene que ser de fiar.”

Y cuanto más serio es el problema que tenemos delante, más importante resulta.

No es lo mismo que un modelo se equivoque recomendándote una película que utilizarlo en salud, pagos o respuesta ante emergencias.

También le interesa mucho la IA aplicada a problemas sociales, ambientales y de salud. Y mientras tanto sigue trasteando con el desarrollo nativo y los datos de salud en el propio dispositivo a través de HealthKit en RESET.

Y hay otro tema que tampoco pierde de vista: la ciberseguridad.

“Cuanto más construimos con IA, más importante es hacerlo con seguridad desde el principio.”

Para aprender, mejor construir que mirar tutoriales sin parar

Con todo lo que cambia en tecnología, mantenerse al día puede convertirse fácilmente en otro trabajo.

La estrategia de Michella es bastante sencilla: construir cosas.

“Aprendo mucho más con un proyecto real entre manos.”

Un proyecto propio, un hackatón, una API que no has utilizado nunca… Todo eso obliga a aprender de una manera diferente.

También forma parte de comunidades como HackBarna y AI Engineers, donde participa en talleres, debates y proyectos con otras personas.

Y ahí está precisamente una de sus recomendaciones para quien quiera seguir aprendiendo: buscar una comunidad donde no solo se hable de tecnología, sino donde la gente se ponga a hacer cosas.

“Diría que se apunten a una comunidad donde se construya y no solo se consuma contenido: aprendes más rápido y te llevas contactos con los que seguir creciendo.”

Porque aprender acompañada cambia mucho las cosas

Para Michella, una comunidad tech no sirve únicamente para hacer contactos.

También es ese lugar donde puedes preguntar algo sin miedo a quedar mal, descubrir cómo otra persona ha resuelto un problema o enterarte de algo que nunca habrías encontrado por tu cuenta.

“Una comunidad también te da algo que no se ve en el currículum: un sitio donde preguntar sin miedo, compartir lo que haces y encontrar a quienes te empujan a ir un poco más lejos.”

En HackBarna y AI Engineers ha trabajado con personas con perfiles muy distintos al suyo y ha formado parte de equipos de hackatón.

Ese tipo de experiencias le han permitido probar cosas nuevas, aprender haciendo y comprobar que tener un perfil mixto no es necesariamente una desventaja.

Puede ser justo lo contrario.

No esperes a saberlo todo para empezar

A las mujeres que estén pensando en meterse en desarrollo de software, Michella les da un consejo bastante directo: que empiecen.

No hace falta esperar a tener el curso perfecto, dominar cinco lenguajes o sentir que ya estás preparada.

“Aprendes más con un proyecto real que esperando a sentirte preparada.”

También recomienda probar comunidades y hackatones, rodearse de gente que anime a seguir y, sobre todo, no obsesionarse con encajar en lo que se supone que debe ser una persona que trabaja en tecnología.

“No hace falta tener un perfil ‘típico’ ni saberlo todo: todas tenemos algo que aportar, y los perfiles mixtos, como el mío, suman.”

Y quizá esa sea una de las ideas que mejor resume su historia.

Michella ha construido su perfil combinando investigación, datos, producto y desarrollo. Por el camino ha ido participando en hackatones, trabajando en producto y creando sus propios proyectos.

Y sigue aprendiendo.

Porque sacar adelante un producto o una solución implica mucho más que escribir código: hay que hacer triaje constantemente, decidir qué es urgente, qué puede esperar y qué hay que descartar, y coordinar a personas con perfiles muy distintos para que todo encaje. Por eso los roles han ido evolucionando y cada vez se valoran más los perfiles versátiles, capaces de moverse entre producto, datos, diseño y desarrollo y de orquestar un proyecto de principio a fin. En tecnología no hay una única puerta de entrada, y hoy más que nunca el valor está en saber combinar disciplinas. A veces solo hace falta encontrar un problema que te importe y empezar a probar.

¡Muchas gracias, Michella, por compartir tu historia con Coding Wonder Women! 💜 Nos encanta conocer caminos tan diferentes y ver cómo hay muchas formas de llegar al mundo tech. Porque, al final, no hace falta seguir el recorrido de siempre ni saberlo todo para empezar. A veces, basta con tener curiosidad, ganas de aprender y ponerse manos a la obra.

¡Gracias por formar parte de CWW y por compartir tu experiencia con nuestra comunidad!

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