«Invertir en tus soft skills es tan crucial como aprender cualquier tecnología; es lo que realmente marca la diferencia en tu carrera.» — Elena Compte
Elena Compte lleva casi 20 años conectando personas, tecnología y comunicación. Ha pasado de manejar la comunicación de startups y marcas tech a enseñar a profesionales cómo no parecer robots en LinkedIn Learning. Aquí nos cuenta cómo las soft skills pueden catapultar tu carrera… o dejarte en el montón de programadores olvidados.
Trayectoria y visión sobre soft skills
Elena recuerda su primer acercamiento a la tecnología:
«Siempre me ha interesado como usuaria, investigar novedades y aplicarlas en mi día a día. Trabajé muchos años en comunicación empresarial, colaborando con startups y asistiendo a eventos como Mobile World Congress o IFA. También formaba a portavoces y daba clases de relaciones públicas en una universidad online.»
En 2015 dio un giro hacia la formación en soft skills en LinkedIn Learning, convencida de que la comunicación es la base de todo:
«No hablo solo de presentaciones frente a un público, sino de cómo te comunicas con tu equipo, compañeros o clientes. Si no comunicas bien, no puedes negociar, liderar ni empatizar. Esta idea me llevó a enseñar a otros profesionales cómo mejorar sus habilidades interpersonales.»
Sobre el papel de las soft skills en tecnología:
«Hoy los profesionales tech trabajan en equipos multidisciplinares y necesitan relacionarse con perfiles no técnicos. La comunicación efectiva, el trabajo en equipo y la adaptabilidad son esenciales para su desempeño y crecimiento profesional.»
Soft skills esenciales en tecnología
Para Elena, las hard skills son imprescindibles pero no suficientes. Las tres habilidades blandas que considera fundamentales son:
- Comunicación: redactar emails claros, organizar ideas y expresarlas en reuniones o eventos sectoriales.
- Colaboración: saber interactuar eficazmente con otros departamentos y equipos externos.
- Flexibilidad: adaptarse a cambios de estrategia, prioridades y formas de trabajo.
«Estas habilidades están conectadas: desarrollarlas mejora la calidad de tu trabajo, visibilidad y crecimiento profesional.»
Cómo desarrollarlas
- Haz un análisis DAFO/FODA de ti mismo, sin mentirte: fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades.
- Prioriza una o dos habilidades y traza un plan con objetivos claros y plazos.
- Escoge el formato de aprendizaje que funcione para ti: cursos online grabados, mentoring personalizado o práctica directa.
«Con esfuerzo y constancia, cualquier habilidad se puede desarrollar, igual que aprender cualquier avance tecnológico.»
Networking: la clave de la visibilidad
Muchas oportunidades no se publican; surgen por recomendaciones y confianza. Tu red es lo que te hace recomendable en esos casos.»
Para las personas tímidas o introvertidas: empieza haciendo networking online en LinkedIn, ve a eventos acompañado de alguien más extrovertido y prepárate para presentarte y mantener contacto después. No es postureo, es supervivencia profesional.
Sobre comunidades y conferencias:
«Los eventos tech ofrecen talleres y ponencias de soft skills. Mi objetivo es que los profesionales STEM valoren estas habilidades y se lleven herramientas prácticas que puedan aplicar de inmediato.»
Consejos para mujeres y jóvenes:
«Apoyaos unas a las otras y no dejéis que el síndrome del impostor frene vuestro crecimiento. El compañerismo es clave en tech.»
Cómo formar a los profesionales tech del futuro
Cuando Elena enseña liderazgo, comunicación o networking, no empieza por lo sofisticado: va al grano. Desde lo más básico hasta poner a los estudiantes a sudar aplicando la teoría.
«Mi estrategia va de lo más básico, como explicarles cómo funciona hoy el mundo profesional, hasta crear actividades prácticas en las que apliquen la teoría. Por ejemplo, en muchas empresas se quejan de que los jóvenes no saben y no quieren hablar por teléfono. Incluso cuando recursos humanos les llama para concertar una entrevista, no responden a las llamadas.
Están acostumbrados a comunicarse por el móvil con personas conocidas, de manera poco formal y asincrónica, por lo que hablar por teléfono les resulta extraño y necesitan aprender esos códigos profesionales, igual que se aprendía antes a escribir cartas formales. Es una forma de comunicación que tienen que entender, acostumbrarse a usarla y saber cuándo es adecuada.»
Pero Elena no se queda en la teoría: hay que mostrar utilidad real.
«Con habilidades como liderazgo o networking, parto siempre de explicarles para qué les van a servir, porque es difícil motivarse para aprender algo si no ves su utilidad real.
Hay personas que me dicen que no están en LinkedIn porque no buscan trabajo. Tienen que saber que es una red profesional que sirve para tener contactos que son potenciales clientes, socios o proveedores; para estar al día sobre temas de tu sector o que puede ser tu escaparate para que muestres tu valía profesional, la famosa marca personal.
Lo siguiente, es darles herramientas concretas y técnicas que puedan poner en práctica.»
En cuanto a universidades, Elena no se corta:
«En cada curso deberían incluir asignaturas que enseñen las habilidades básicas desde un punto de vista práctico. Las que realmente van a usar cuando trabajen en una empresa o cuando se conviertan en freelance. Impartidas por expertos en estas habilidades y que tengan un contacto directo con el mundo profesional.
Una cosa es explicar teorías de negociación y otra distinta es que lo expliquen personas que han estado implicadas en negociaciones reales en empresas.
Además, los estudios universitarios se pueden complementar con workshops, talleres o ponencias organizados por las universidades para complementar los estudios.»
Elena quiere que los futuros profesionales tech no salgan de la universidad con un título bonito y cero habilidades para sobrevivir en el mundo real. Quiere que salgan listos, con herramientas en la mochila, capaces de decir: “sí, sé lo que hago y puedo demostrarlo”.
Consejos prácticos y proyectos inspiradores
En los últimos años, Elena ha visto cómo los profesionales han dejado de esperar que las empresas les digan qué aprender. Antes, los planes de formación eran cosa de la compañía: te decían qué hacer, o incluso te obligaban a hacerlo. Ahora la cosa ha cambiado:
«Me contactan profesionales que quieren formarse en estas habilidades y su empresa se lo subvenciona, o lo pagan ellos mismos. Incluso hay empresas que me piden formaciones porque sus propios empleados se las han solicitado. Con este cambio de mentalidad invito a los profesionales a que ellos mismos decidan qué necesitan para crecer y vayan a por ello. Insisto en que las hard skills son imprescindibles, pero hoy en día no son suficientes.»
Y sí, también hay casualidades curiosas:
En 2014, un responsable de formación en español buscaba a alguien que supiera de comunicación. Una persona de la red de Elena la recomendó y todo empezó con un par de videoconferencias con un equipo en Austria. Así comenzó su colaboración con LinkedIn Learning. Todo el proceso es remoto, salvo la grabación final en Austria.
«LinkedIn Learning es distinta de la mayoría de plataformas formativas. Tienen un equipo de profesionales, muy buenos, debo decirlo, que selecciona a los formadores y nos acompaña en todo el proceso de creación de las formaciones. No es como otras plataformas en las que tú grabas tu curso, lo publicas y el nivel de calidad del contenido lo marcas tú.»
Su consejo para quienes quieren enseñar en plataformas similares es simple: piensa en lo que puedes ofrecer y en lo que tu audiencia realmente necesita.
«Ese punto de unión es la clave. Una forma de testarlo y también de encontrar tu propio estilo para enseñar es hacer vídeos breves y compartirlos en LinkedIn, para crear tu propia audiencia y ver qué interesa más o cómo enfocar las formaciones.»
En cuanto a recursos, Elena es una devoradora de información: picotea aquí y allá, digiere, conecta y aplica lo que le sirve en el mundo real. Algunas recomendaciones: artículos de Harvard Deusto, contenidos de Harvard Business Review, newsletters como Forbes Edge, Biz Pulse, MIT Professional Ed y HBS Ideas and Insights, charlas TED sobre soft skills… y, por supuesto, las formaciones de LinkedIn Learning, donde cada formador imprime su estilo único.
En pocas palabras: si quieres crecer profesionalmente, no esperes que te lo den todo masticado. Toma las riendas, busca lo que te hace falta, prueba, falla, aprende y repite. Eso es lo que realmente funciona.
Conclusión
Elena demuestra que las soft skills son tan importantes como las hard skills para triunfar en tecnología.
«La comunicación, colaboración y adaptabilidad no solo mejoran el desempeño diario, sino que potencian oportunidades, visibilidad y crecimiento profesional.»
Su experiencia enseña que invertir en estas habilidades prepara a los profesionales para liderar con confianza, motivación y empatía, marcando la diferencia en un sector en constante evolución.




