Oscar Torres no es, estrictamente, CTO. Su cargo actual es Chief Strategy & Innovation Officer en Cluber, aunque su trayectoria lo delata: es alguien que ha vivido la tecnología desde dentro, desde sistemas y seguridad hasta desarrollo, consultoría y liderazgo técnico.
“Suena muy rimbombante”, dice con naturalidad al presentarse. Pero en la práctica, su trabajo hoy está centrado en algo muy concreto: estrategia, innovación y en cómo la inteligencia artificial está cambiando no solo las herramientas, sino la forma de construir equipos y productos.
Cluber es una startup enfocada originalmente en la gestión de pagos y la parte financiera de clubes deportivos, aunque ahora ha ampliado su alcance hacia la gestión integral del club: desde lo operativo hasta lo deportivo, incluyendo entrenamientos y metodología.
Oscar llega a Cluber tras la adquisición de Cantera, otra startup gallega donde ejercía como CTO. Antes de eso, pasó por consultoría en Thoughtworks, participando como una especie de “CTO interino” en múltiples clientes, desde migraciones a microservicios hasta delivery de producto. Una trayectoria marcada por lo técnico, pero con una evolución clara hacia la estrategia y el liderazgo.
“El CTO hoy se parece más a un director deportivo”
Cuando se le pide definir el rol de un CTO, Oscar recurre a una analogía clara:
“Se parece mucho a un director deportivo de un club”.
No es quien más sabe de fútbol, ni quien más conoce el negocio en profundidad. Su función es otra: definir dirección, construir bases sólidas y formar el mejor equipo posible.
“Los directores deportivos fichan jugadores, y luego los entrenadores trabajan con ellos. En tecnología pasa algo parecido: el CTO no es quien ejecuta todo, sino quien crea el entorno para que el equipo funcione.”
Para él, el peso del rol está cada vez menos en lo puramente técnico y más en dos pilares: liderazgo y comprensión del negocio.
“El CTO traduce negocio a tecnología y tecnología a negocio. Y consigue que el equipo entienda para qué está trabajando.”
La IA está cambiando el equilibrio del rol
La inteligencia artificial, según Oscar, no elimina el rol del CTO, pero sí lo está desplazando hacia un terreno distinto.
“La parte técnica de bajo nivel se está volviendo más barata, más rápida y más accesible. Pero eso no significa que el rol desaparezca, sino que se mueve hacia otro sitio.”
Ese nuevo sitio tiene varias consecuencias directas: equipos más pequeños, perfiles más senior y una transformación profunda de la estructura organizativa.
“Estamos viendo menos necesidad de ejecutar tareas manuales, pero más necesidad de gente que entienda el contexto.”
Sin embargo, también aparece una pregunta incómoda que la industria aún no ha resuelto: qué pasa con los perfiles junior.
“Ahí todavía no sabemos cómo encajarlos. Es uno de los grandes retos.”
Estrategia vs ejecución: lo que más disfruta
Cuando habla de su día a día, Oscar lo tiene claro: lo que más le motiva es la estrategia.
“Coges un problema de negocio y lo transformas en una solución desde la capacidad técnica. Esa parte es la más interesante.”
En cambio, la ejecución pura ya no ocupa el centro de su trabajo, aunque la entiende como necesaria.
Una anécdota que resume el rol del CTO
Oscar no tarda en recordar una historia de hace unos años, cuando trabajaba en Alemania con uno de los periódicos más importantes del país.
El problema era sencillo de describir y complejo de resolver: cada mañana, millones de usuarios abrían la app del periódico al mismo tiempo. Las soluciones técnicas propuestas eran complejas, llenas de capas, concurrencia y arquitectura avanzada.
Pero el equipo decidió ir en otra dirección.
“Precalculamos toda la portada antes de la hora punta y la servimos desde un CDN. En tres días estaba hecho.”
La lección, dice, es clara:
“No se trata de saber más de tecnología, sino de entender el problema y buscar la solución más simple y barata posible.”
El error más común: no delegar
Si hay un error que se repite al crecer en roles de liderazgo, para Oscar es evidente: no delegar.
“Nos cuesta mucho soltar tareas porque creemos que nosotros las haríamos mejor. Y muchas veces es verdad. Pero no es el punto.”
El problema aparece cuando ese perfeccionismo bloquea al equipo.
“Te conviertes en cuello de botella. Y al final el problema eres tú.”
Qué valora en un equipo
A la hora de promocionar o contratar, Oscar lo tiene claro: las soft skills pesan más que la técnica.
“La parte técnica se puede aprender. Pero la actitud, la capacidad de trabajar en equipo o la forma de afrontar problemas es mucho más difícil de enseñar.”
Por eso evita centrarse en stacks tecnológicos en entrevistas.
“Prefiero que la gente trabaje en lo que ya domina y fijarme en cómo piensa, no en qué tecnología usa.”
Cultura y crecimiento: lo primero que se rompe
Cuando una empresa crece rápido, hay algo que casi siempre se resiente primero: la cultura.
“Cuando pasas de un equipo a varios, la comunicación empieza a fallar. Y entonces aparecen procesos innecesarios.”
El riesgo, explica, es intentar resolver problemas humanos con soluciones técnicas.
“El problema nunca es la tecnología. Es cómo trabajan los equipos.”
Inteligencia artificial y deuda técnica
Uno de los grandes riesgos actuales es la velocidad.
“La IA nos permite generar código muchísimo más rápido. Eso es bueno… si lo que generas es bueno.”
El problema es que también acelera la creación de deuda técnica.
“Antes los errores tardaban meses en aparecer. Ahora aparecen en días.”
Por eso defiende una aproximación más gradual:
“Empieza poco a poco, prueba, ajusta, y solo después escala.”
Cómo elegir tecnología
En la toma de decisiones técnicas, Oscar introduce una idea incómoda pero realista:
“Al final todo va de dinero.”
Más allá del hype o de la preferencia de los desarrolladores, el criterio clave es el coste-beneficio, junto con factores como comunidad, mercado y capacidad de contratación.
El futuro del CTO
Sobre el futuro del rol, es prudente:
“No hago predicciones a más de seis meses.”
Pero sí ve una tendencia clara: el CTO pasará varios años redefiniendo cómo trabajan los equipos más que implementando tecnología.
“Estamos en un momento donde no se trata de optimizar lo que había, sino de entender cómo se trabaja ahora.”
Consejos para alguien que empieza
Si pudiera volver atrás, su consejo sería doble: menos obsesión con la tecnología y más foco en el producto y las personas.
“Y cuando das el salto a liderazgo: aprende a delegar cuanto antes.”
Entre sus referencias destaca el libro Good Strategy / Bad Strategy, que aplica a casi cualquier contexto de negocio.
También consume newsletters, podcasts y contenido en TikTok, donde encuentra cada vez más voces relevantes del sector.
Conclusión
La conversación con Oscar Torres deja una idea clara: el rol del CTO ya no se define solo por la tecnología, sino por la capacidad de entender sistemas complejos donde conviven personas, negocio e inteligencia artificial.
La IA no elimina la necesidad de liderazgo técnico; la hace más relevante, pero también más difícil. El reto ya no es solo construir software, sino construir equipos que sepan adaptarse a un entorno que cambia constantemente.
Gracias, Oscar, por tu tiempo y por la apertura al compartir no solo tu experiencia profesional, sino también una visión honesta y muy realista sobre cómo está cambiando el rol del CTO en la era de la inteligencia artificial.

